Bogotá – Colombia 07/08/2026. El nuevo gobierno de Abelardo de la Espriella inicia su mandato con un panorama fiscal altamente restringido. El Presupuesto General de la Nación (PGN) 2027 proyecta un aumento de $19,881 billones frente a 2026, pero de esa cifra, $17,591 billones se destinarán al servicio de la deuda, lo que equivale a $88,5 de cada $100 nuevos. Funcionamiento recibiría apenas $9,1 e inversión $2,4.
El principal problema es que el incremento del gasto está casi absorbido por la deuda, mientras persiste un faltante de $8,292 billones sin fuente clara de financiación. Además, el Ejecutivo deberá definir cómo aplicar un recorte cercano a $60 billones, anunciado por el ministro de Hacienda designado, Miguel Gómez Martínez, sin que exista aún un documento público que detalle si se hará en 2027, en lo que resta de 2026 o de manera gradual.
Según cifras del Ministerio de Hacienda, el servicio de la deuda pasará de $100,450 billones en 2026 a $118,041 billones en 2027, un alza de 17,5%. Los intereses crecerán 27,6%, pasando de $68,765 billones a $87,714 billones. En contraste, funcionamiento e inversión apenas subirán 0,5%, lo que implica una caída real de 3,7% en la capacidad de compra del Estado frente a una inflación proyectada de 4,4%.
El análisis de Crowe Colombia advierte que el ajuste podría presionar aún más la inversión pública, reduciendo obras, vivienda y programas sociales. El presupuesto proyectado para 2027 es de $575,699 billones, frente a una apropiación vigente de $555,818 billones al 30 de junio de 2026.
Otro reto es la brecha de ingresos: la reforma tributaria del gobierno saliente recaudaría $21,921 billones en 2027, apenas el 72,6% de lo requerido, dejando un vacío de $8,292 billones. El nuevo gobierno ya anunció que no respaldará esa reforma y presentará la suya en septiembre, lo que abre incertidumbre sobre tiempos legislativos y metas de recaudo.
El 55,4% del recaudo proyectado por la reforma saliente provendría de dos medidas polémicas: la reducción de beneficios en aportes empresariales a salud, Sena e ICBF ($8,529 billones) y el aumento gradual del IVA a los combustibles ($3,610 billones).
En este contexto, el gobierno de Abelardo de la Espriella deberá enfrentar desde el arranque una histórica deuda y un estrecho margen fiscal, con decisiones que marcarán el rumbo económico y social del país en los próximos años.
