La tarima de la XVI Joropera Nacional “Zapatiando en Aguazul” se apagó tras una edición que culminó con rotundo éxito, dejando una estela de emoción, talento y folclor en el corazón del municipio. El evento, que congregó a Cientos de espectadores, se consolidó una vez más como una de las citas más importantes para la cultura llanera en el país.
Desde el primer hasta el último zapateo, el público disfrutó de una jornada inolvidable. Cada paso, cada giro y cada golpe de tacón resonaron con fuerza, mientras los bailarines, provenientes de diversas regiones, lo entregaban todo en el escenario. Su pasión y destreza no solo demostraron un alto nivel técnico, sino también un profundo respeto por las raíces del joropo.
La atmósfera fue una verdadera fiesta familiar. Las graderías se llenaron de aplausos, orgullo y alegría, con familias enteras acompañando y animando a los participantes, reflejando el espíritu comunitario que rodea a esta tradición.
Con el cierre de esta edición, Aguazul reafirma su identidad como un epicentro de la cultura llanera. El evento demostró, una vez más, que en esta tierra el joropo no es solo un baile: se siente en el alma, se vive con pasión y se celebra en grande, contagiando a locales y visitantes por igual.

