Don Pedro Cardozo fue un hombre profundamente arraigado a su tierra, un auténtico llanero y un apasionado bailador de joropo que dedicó su vida a la defensa y promoción de la cultura de la Orinoquia. Quienes lo conocieron lo recuerdan no solo por su amor al folclor, sino también como un ejemplar padre, esposo, hermano y abuelo, cuyo legado de valores y tradiciones perdurará en su numerosa familia.
Hoy, su partida es especialmente sentida por sus hijos, entre ellos la destacada instructora de joropo Ligia Cardozo, a quien, junto con los demás familiares y amigos, extendemos nuestras más sentidas condolencias y solidaridad en este momento de dolor.
En las próximas horas, la familia informará sobre los detalles de la velación y las exequias de este baluarte de la cultura araucana que hoy parte a la eternidad.
