La peor parte la llevó la población civil, que quedó en medio de los disparos intercambiados entre el grupo subversivo y la respuesta de las autoridades. Como resultado, numerosas viviendas sufrieron daños, con impactos de bala visibles en paredes, ventanas y puertas.
La violencia también afectó a los animales de la zona. En un video que circula entre la comunidad, se puede observar a un caballo que fue alcanzado por las balas y yace sin vida, una cruda evidencia del indiscriminado alcance del ataque.
Hasta el momento, persiste un silencio oficial sobre este grave hecho de alteración del orden público. Ni el Ejército Nacional, ni la Policía Nacional, ni la administración municipal de Fortul, en cabeza de su alcalde, el licenciado Freddy García Hernández, han emitido un pronunciamiento para entregar un balance de la situación o informar sobre las acciones a seguir.





















































