Esposa de Milton Álvarez, anuncio demanda contra Medisalud por paseo de la muerte

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Astrid María Sarabia Puentes, identificada con cédula de ciudadanía 37320096, docente de la Institución Educativa José María Córdoba del municipio de Tauramena. Mi objetivo es dar a conocer una denuncia pública contra MEDISALUD UT, Eps que maneja los recursos de salud del magisterio de Casanare y otros departamentos del Llano colombiano. El caso se refiere al trato indolente y negligente que mi esposo Milton Álvarez Alfonso debió padecer por esta EPS en el transcurso de su dolorosa enfermedad, quien murió el pasado 9 noviembre de 2020, en el Hospital Universitario de la Universidad Nacional de Colombia en Bogotá.

Mi esposo, Milton Álvarez, inició su proceso de necesidad médica en el mes de agosto. Un prestante médico del hospital de Tauramena, el doctor Gilbert Rivera Celis, quien presta los servicios a Medisalud ordenó determinados exámenes para atender su enfermedad, sin embargo, esta EPS se negaba a realizarlos so pretexto que debían ser autorizados por médicos especializados y, también aducían que por la situación de la pandemia del covid19 era poco conveniente llevarlos a cabo.

Empecé a llamar a las oficinas de MEDISALUD en Yopal para pedir su gestión y siempre era la misma negativa, después no me contestaban por cuanto conocían mi número de celular. Luego empecé a llamar de otros celulares para ser atendida y siempre era la misma respuesta. Ante mi insistencia, un mes después, me dieron la cita con un gastroenterólogo en Yopal, quien de inmediato ordenó otros exámenes especializados que los debían tomar en Bogotá en IDIME. Los resultados de estos exámenes arrojaron de inmediato la necesidad de hospitalización, donde se empezó el tratamiento, con la sorpresa que unas semanas después negaron seguir prestando los servicios porque MEDISALUD no estaba al día con los pagos, pues adeudaba la suma de ochocientos millones de pesos.

Debí salir con mi esposo para una residencia con la incertidumbre de no saber qué camino tomar: sin medicina y sin servicio médico.  Eso conllevó a creare un impresionante estrés psicológico en el enfermo, en mí y en una de nuestras hijas que estábamos al frente de sus cuidados, ante lo cual debimos recurrir a asistencia psiquiátrica, y continuar con la atención médica del enfermo pagando servicios privados gracias a nuestros pocos ahorros y a la ayuda de la familia que siempre aportó económicamente hasta sus alcances lo que era necesario para su atención.

Ante mis reclamos, optaron en Medisalud por enviar al paciente a la Clínica Vascular Navarra, con el agravante que se debía iniciar el proceso de cero con otros galenos. Esto de inmediato lo rechazamos y como el paciente se agravó debieron seguirlo atendiendo en el mismo hospital como un caso de urgencia “sui generis”, porque allí no prestan este tipo de servicio. El médico oncólogo, el doctor Oscar Iván Reyes, que dirigía el caso de enfermedad de mi esposo se solidarizó con él, por su alta calidad humana, científica y ética; también lo hizo por solidarizarse con nuestra hija médica Astrid Carolina Álvarez Sarabia que estaba al frente de esta situación dolorosa.

Lo más trágico de este paseo de la muerte de Medisalud, consistió en autorizarle algunos exámenes para tomarse en Yopal, cosa increíble. ¡Trasladarse desde Bogotá a Yopal! ¡Ante esto, tuvimos que pagarlos en laboratorios particulares en Bogotá, en el mismo hospital donde lo estaban atendiendo, para no suspender su tratamiento!

¡Qué ironía! Pues es conocido de todo el país que, el gobierno nacional, había girado los recursos a las empresas prestadoras de salud

Cuando Medisalud abonó todo o algo de la deuda al hospital, mi esposo pudo ser atenido nuevamente allí. Entonces, todos los días Medisalud empezó a enviar mensajes a mi celular y mi correo electrónico preguntando por el paciente e informando las órdenes médicas que ya se estaban autorizando. 

En vista de esta situación acudí a nuestro sindicato de Maestros del Casanare (SIMAC) que fue de gran ayuda, pues agilizó la continuidad de su tratamiento en el Hospital de la Universidad Nacional de Colombia donde había sido internado desde su llegada. Al Sindicato le quedamos agradecidos por su valiosa colaboración.

Reitero mis agradecimientos a Dios que nos ha asistido en este momento tan difícil; a las familias Álvarez Alfonso y Sarabia Puentes que nos han acompañado con su colaboración en todo sentido; al Hospital Universitario por su alta calidad en servicios médicos, humanos y éticos; al sindicato de maestros de Casanare (Simac) por su valiosa gestión; y al médico tratante en primera fase el doctor Gilbert Rivera Celis; a los sacerdotes de la diócesis de Yopal que convocaron en sus parroquias a jornadas de oración por la salud de mi esposo, y al pueblo de Tauramena por su solidaridad permanente.

Reitero mi denuncia para MEDISALUD por su negligencia e indolencia, y aunque mi familia perdona este terrible proceder, no pierdo la esperanza que se haga justicia contra Medisalud y su paseo de la muerte contra el dirigente Milton Alvarez Alfonso.

Mi esposo partió en paz a los 55 años de edad, auxiliado con los sacramentos de la Iglesia; rodeado del afecto de toda su familia y del cariño de su pueblo. Se distinguió como dirigente político, pues ejerció con ética y eficiencia los cargos de secretario de desarrollo y Alcalde de Tauramena su tierra natal; diputado del departamento de Casanare y Secretario de gobierno del mismo departamento.

Finalmente, yo la profesora Astrid María Sarabia Puentes, debo dar a conocer que he necesitado de algunos exámenes médicos especializados y Medisalud se ha mostrado indiferente, lo que ha conllevado tener que pagarlos de particular en Bogotá. Pregunto ¿qué hace Medisalud UT con el dinero que se nos descuenta mensualmente de nuestro exiguo sueldo?

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