El folclor llanero está de luto. A los 83 años de edad falleció en la ciudad de San Fernando de Apure, Venezuela, el reconocido cantante Francisco Montoya, ampliamente conocido como “El Tigre de Payara”, tras padecer complicaciones de salud.
La partida del artista deja un profundo vacío en la música tradicional de los llanos, tanto en Venezuela como en Colombia, donde su voz recia y estilo inconfundible marcaron a varias generaciones de intérpretes y amantes del joropo.
Un ícono nacido en la tierra llanera
Francisco Montoya nació el 18 de julio de 1943 en San Juan de Payara, municipio Pedro Camejo del estado Apure. Desde muy joven demostró inclinación por la música, participando en parrandas llaneras desde aproximadamente los doce años, donde empezó a forjar su estilo de canto fuerte y profundo.
Su voz, caracterizada por un timbre recio y dominante, lo posicionó como uno de los grandes exponentes del pasaje y el joropo, siendo considerado por muchos como uno de los cantantes más completos de su generación.
Maestro del contrapunteo y del arte llanero
Más allá de su faceta como intérprete, Montoya se destacó como un talentoso contrapunteador, disciplina exigente del canto improvisado que dominaba con naturalidad en los tradicionales bailes de joropo. También incursionó como arpista y fue reconocido como un experto en el coleo, lo que reafirmaba su identidad profundamente ligada a la cultura llanera.
Su carrera profesional inició junto al legendario músico Ignacio “El Indio” Figueredo, con quien grabó sus primeros trabajos, y posteriormente trabajó con arpistas de renombre como Armando Guerrero y Omar Moreno, consolidando un repertorio amplio y representativo del folclor.
Una trayectoria musical prolífica
A lo largo de su vida artística, “El Tigre de Payara” grabó numerosos temas que hoy hacen parte del repertorio clásico del joropo. Entre ellos se destacan:
“Nostalgia Apureña”, “Arbolito sombrío”, “Barrancas del Matiyure”, “Mi llano en abril y mayo” y “Catorce cargas por la libertad”, entre muchos otros.
También dejó composiciones propias como:
“Yo sí soy el Papaupa”, “El moderno Florentino”, “Mi San Fernando” y “El coplero sin rival”, piezas que reflejan su identidad, orgullo por la tierra llanera y dominio del verso.
Su discografía incluye trabajos con distintos conjuntos y producciones más recientes como “El guiso de las aves”, donde reafirmó su vigencia artística.
Reconocimientos y proyección internacional
En 1983 recibió uno de los máximos reconocimientos del folclor venezolano, el “Florentino de Oro”, además de múltiples distinciones a lo largo de su carrera.
Su talento trascendió fronteras, logrando gran acogida en Colombia, especialmente en regiones como Arauca, Casanare y Villavicencio, donde era ampliamente admirado. De hecho, varios artistas colombianos le dedicaron composiciones en reconocimiento a su trayectoria.
Un legado que trasciende generaciones
Francisco Montoya compartió escenario con importantes figuras de la música llanera y dejó huella en el contrapunteo, en los festivales y en cada presentación donde su voz imponía respeto y admiración.
Su legado se mantiene vivo en cada interpretación del joropo tradicional, sirviendo de inspiración para nuevas generaciones de artistas que hoy recorren los caminos del canto llanero.
Despedida a una leyenda
Con su fallecimiento, los llanos colombo-venezolanos pierden a uno de sus más grandes exponentes. “El Tigre de Payara” no solo fue un cantante, sino un defensor de la cultura, la tradición y la identidad llanera.
Hoy su voz se apaga, pero su legado seguirá resonando en cada arpa, cada cuatro y cada verso que evoque la esencia del llano.
🕊️ Descanso eterno para el maestro.





















































