En un comunicado difundido este 21 de abril, el ELN se atribuyó el ataque ocurrido el pasado domingo 19 de abril en el municipio de Saravena, Arauca, y aseguró que la muerte de la docente Paola Infante Jaimes no fue consecuencia directa de esa acción armada.
Según el grupo insurgente, el hecho se registró hacia las 4:10 de la tarde en el barrio Cofavi, donde —afirman— unidades del Frente de Guerra Oriental lanzaron granadas contra una patrulla de la Policía que se movilizaba en un vehículo tipo NPR y motocicletas.
De acuerdo con su versión, el ataque dejó 10 uniformados heridos, algunos de gravedad, y daños en los vehículos oficiales. El ELN sostiene que no hubo afectaciones a la población civil durante esta acción y que sus unidades se replegaron sin novedades.
Sin embargo, el punto más polémico del comunicado se centra en lo ocurrido minutos después. El grupo armado asegura que, aproximadamente media hora más tarde, uniformados habrían disparado “de manera indiscriminada” contra un vehículo particular en el que se movilizaba la docente Paola Infante Jaimes, quien resultó gravemente herida y posteriormente falleció en el Hospital del Sarare.
El ELN insiste en que en su acción solo empleó explosivos, por lo que rechaza cualquier señalamiento que lo vincule directamente con la muerte de la educadora. En ese sentido, responsabiliza a la fuerza pública y habla de una presunta violación al derecho internacional humanitario.
Finalmente, el grupo hizo un llamado a la comunidad y a organismos nacionales e internacionales para que se investiguen los hechos y se establezcan responsabilidades.
Hasta el momento, las autoridades no se han pronunciado frente a este comunicado. Versiones oficiales previas atribuyen el ataque al ELN y enmarcan la muerte de la docente en medio de la reacción de las fuerzas de seguridad.





















































